lunes, 10 de agosto de 2015

Con el tiempo, fui aprendiendo a disimular el llanto.
Transformar la tristeza en sonrisa desnuda.
Cabalgar entre pestañas enredadas en el espejo.
Reflejar el cimiento firme de mi más sutil esqueleto.
Borrar resquicios de tierra en mi mente.
Barrer cualquier mar.
Ser paisaje de arena mojada.
Cumbre de un cínico abismo.
Toda tormenta que decida ser nieve interna, en ti.
En tu leve sonrisa de media luna borracha de ausencia.
De memoria.
De recuerdo alimentado por horas.
Que ya no están.
Siendo presente.
Regalo.
Cariño.
Vuelve volando sin alas de prosa y verso.
Sin ganas de ser despedida.
(Nunca sin ganas de)
Rozando los bajos de las nubes,
con el suave tacto de tu pecho.
Perdiendo los sentidos,
por el más mínimo sentido de tenerte.

Tres besos, futuro.
Se bienvenido a las puertas de mi sueño.

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